
Heima
Para salirnos un poco de la tónica, vamos a hablar de un DVD, seguramente el mejor DVD musical que he visto, el Heima de Sigur Ros. Documental dirigido por el Francés Dean DeBlois que relata una serie de conciertos que Sigur Ros junto con Amiina, en un bello acto, ofrecieron de forma gratuita en el año 2006 por toda Islandia.
El documental al completo es una oda a la sencillez, a la paz, a la belleza y a la perfecta fusión que se aprecia entre la intimista música de Sigur Ros y la magia de un pais como Islandia. El documental bien puede ser considerado un documental sobre la propia Islandia, puesto que cada tema esta grabado en un lugar distinto, lugares reconditos, cada uno con su historia detrás, cada uno con sus habitantes más o menos variopintos y llenos de anécdotas, cada uno con su propio encanto y con un halo que los hace parajes realmente únicos.

Los componentes hacen continuamente alusiones a la paz que sienten al tocar de nuevo en Islandia, a sensaciones como la tranquilidad, la seguridad, la calma, la paz o lo mágico que resulta ver familias enteras acudiendo a sus conciertos, a la gran acogida de sus conciertos casi improvisados y a la repercusión de tan bello acto.
Recuerdo por ejemplo como al final del documental, el propio Jón comenta las sensaciones que tiene sobre el escenario, como cuando la música fluye y siente esa compenetración entre banda y público entra en un estado de trance que le hace flotar en el aire. A su vez el bajista Georg Hólm comenta como en el último gran concierto de esta gira, en Reykjavik solo recuerda las 2-3 primeras canciones y luego despertar en el éxtasis final del concierto con la espectacular popplagid.
Pues bien, todas estas sensaciones a las que hacen alusión sus miembros y que son aparentemente tan dificiles de transmitir, las consiguen reproducir a la perfección en la poco más de hora y media que dura este documental. Cada cuerda pulsada, cada toque de piedra volcánica, cada canturreo e incluso cada momento de silencio suenan para conformar un todo que nos provoca con frecuencia sentimientos de pena, apacibilidad, alegría y afecto… sentimientos que se incrementan aun más con las continuas imagenes de Islandia, de su gente y de las anécdotas de las propias actuaciones.
En conjunto, un documental que merece ser visto y disfrutado seas o no seguidor de Sigur Ros y una experiencia musical realmente única.
